
Después de unos días de conocer a Ximena, yo sentía ya conocer su vida entera, con casa, hijos, perro y secretos incluidos… hablábamos desde mis últimas y recientes penas hasta de su fantástico horno de barro… Pero aquel día fue diferente, por que entre medio de la conversa rutinaria entraste tú en mi oficina… Yo sentía que se me saldría el corazón por los ojos al verte entrar… y mientras yo trataba de disimular mis nervios Tu dijiste: Hola… Y Ximena te mira y me dice: Este es mi hijo…
La vida te da sorpresas...
1 bobo posteos:
Me encantas.
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