En 1976, bajo el título de Toda esta larga noche, Jorge Díaz (1930) dio forma dramática a las vivencias y testimonios personales de cuatro actrices chilenas que se reunieron con él en Madrid. En esa obra, cuatro personajes femeninos comparten el asfixiante espacio de una celda que se sabe sala de espera para la tortura, la desaparición o la muerte. Entre las presas despierta la solidaridad y el afecto, pero también la traición, la sospecha y la violencia. Una de estas mujeres, Jimena, tiene un embarazo de siete meses. Hacia el final de la acción, Jimena es torturada hasta dar a luz y morir. El bebé es entregado a Rosario, una de las compañeras de celda, quien, al recibir a la niña le dice: ¡No llores, palomita! Grita, eso sí, aprende a gritar, pero no llores. Paloma, ese era el nombre que tu madre quería para ti. ¿Te asustan esos ruidos...? ¡No tengas miedo! Son las manos empuñadas y los platos de hojalata. Tú no conocerás el miedo ni los platos de hojalata... Alguien te hablará de los tiempos oscuros. ¡Te parecerá tan remoto! No le darás importancia. Cuando empieces a abrir los ojos y a mirar a tu alrededor, ya habrá pasado la noche y empezarás a vivir. Paloma, creo que contigo ya empezó la libertad...
Este es mi examen de actuación... precioso desafio... mi personaje es justamente Rosario, nuestro primer trabajo con texto y basado en hecho reales ocurridos en este país, hechos que personalmente me mueven en lo profundo del alma...
0 bobo posteos:
Publicar un comentario